domingo, 8 de agosto de 2010

“No nos contentamos con la vida que tenemos en nosotros y en nuestro propio ser: nos empeñamos en vivir en la mente de los demás con una vida imaginaria, y por eso nos esforzamos en aparentar. Trabajamos incesantemente en embellecer y conservar nuestro ser imaginario, y descuidamos al verdadero. Y, si somos serenos, generosos o fieles, nos apresuramos a hacerlo saber, para que estas virtudes se añadan a nuestro otro ser, incluso llegaríamos a arrancarlas de nosotros para que no faltasen en la idea que los demás se forman; seríamos cobardes de buen grado para adquirir la reputación de ser valiente. Terrible indicio de la nada de nuestro propio ser el de que no nos consideremos satisfechos con el uno sin el otro, cambiando a menudo el uno por el otro. Porque aquel que no muriese para salvar su honor sería juzgado como infame.”

Pascal, B., Pensamientos.

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